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Santa Iglesia Parroquial Mayor y Más Antigua del Apóstol San Pedro de Huelva
I. ARQUITECTURA
Por JUAN MIGUEL GONZÁLEZ GÓMEZ
Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla
La iglesia de San Pedro enclavada en la plaza de su nombre, es la parroquia matriz de la ciudad (1). Proclama la antigüedad del edificio su construcción junto a la vetusta fortaleza de la villa. El simbólico emplazamiento de los das importante baluartes —religioso y militar— como piedras angulares del antiguo núcleo urbano parte, según los estudiosos, de una tradición medieval. La costumbre se generalizó desde que el rey asturiano-leonés, Ordoño II, trasladó la iglesia de Santa Maria á su alcázar. El desaparecido castillo de Huelva era semejante al de Palos y Moguer, es decir, cuadrangular con un torreón en cada vértice. Con el transcurso de los siglos sucumbió víctima del desuso y del abandono, en el siglo XVIII, al erigirse la nueva torre de la parroquial de San Pedro utilizaron en su cimentación piedras procedentes de la cercana fortificación derruida.
A. INTERIOR DEL TEMPLO
1) NAVES Y CAPILLA MAYOR.
En planta y alzado responde al característico templo mudéjar sevillano. Presenta tres naves separadas por dos arquerías y ábside facetado. Cada arquería se compone de cinco arcos apuntados que apean sobre pilares con resaltos. Los dos últimos situados a los pies del edificio, quizás obedezcan a una ampliación posterior del templo (2).
Todos los pilares, de sección rectangular, lucen por sus caras exteriores los mencionados resaltos o pilastras achaflanadas que reciben sobre sus impostas los arcos doblados de las arquerías divisorias de las naves. Dichos pilares exhiben alternativamente en los resaltos dos escudos heráldicos episcopales de azulejería sevillana (3).
La nave central --más ancha y alta que las contiguas-- se cubre con un alfarje mudéjar, en forma de artesa con tirantas, del siglo XVII (4). Las naves adyacentes están provistas de sendas techumbres de colgadizo. A raíz del seísmo de 1969 el arquitecto, Ricardo Anadón Frutos, sustituyó en las naves laterales las mencionadas cubiertas de madera de pino de flandes, cuyas vigas estaban fechadas en 1897, por otras semejantes pero de materiales más duraderos. Para ello, empleó tableros de hormigón sobre vigas de hormigón armado con las dimensiones y peculiaridades de los elementos lígneos a los que sustituían. Los pares y tableros se fundieron en hormigón coloreado con tonalidad parecida a la madera (5).
Toda la obra, excepto el abovedamiento y soportes de la capilla mayor, es de ladrillo. Interiormente la fábrica, enfoscada y estucada, aparece decorada imitando sillares. Tanto los pilares como los restantes paramentos del cuerpo de la iglesia muestran un moderno zócalo de ladrillos, rematado por un friso de cerámica con almenas y merlones escalonados, que desafinan, al igual que la solería de cemento colocada en 1962, en la armoniosa intimidad de esta edificación mudéjar. La nave central enlaza con la capilla mayor gracias a un arco triunfal apuntado, de sección mixtilínea, que descarga, por cada uno de sus extremos, sobre sendas columnas cilíndricas flanquedas por baquetones. La columna izquierda está ennoblecida con una mita signada con una cruz entre tres escudos de campo liso y un león. La frontera, es decir, la derecha, luce otras cuatro mitras y un castillo. La cabecera del templo comprende un tramo rectangular y otro facetado. Ambos se cubren con bóveda sexpartita de nervadura gótica. El nervio central o espinazo a la burgalesa engarza las claves que ostentan florones de madera dorada. La bóveda ojival, labrada en piedra, realza por su concepción cristiana el carácter sagrado de la capilla mayor, frente al cuerpo de la iglesia de marcada tradición hispano-musulmana. Los paramentos laterales de ladrillo rebocado presentan una impósta corrida, que une los capiteles de los distintos elementos de sostén, y una faja pétrea, paralela a la imposta, cuya única finalidad es compartimentar el muro. Un alto zócalo de cerámica de aristas enriquece el presbiterio al que se accede mediante una escalinata de mármol. Los primitivos paños de azulejería se completaron con piezas modernas similares. Debajo del presbiterio se halla el enterramiento destinado antiguamente a sepultura de sacerdotes. La mesa de altar, exenta, ubicada ante el retablo mayor del siglo XVIII, es de piedra y en nada rima con el total resultante. La avanzada cronología de esta obra se refleja en la típica decoración de los capiteles, a base de cardina gótica corrida, y en la disposición de dichos capiteles y basas, situados al mismo nivel, en los respectivos elementos sustentantes. Todo ello fecha la cabecera de esta iglesia hacia 1500(6).
2) CAPILLAS.
Las naves laterales desembocan por sus cabeceras en sendas capillas. La de Ntra. Sra. de la Cinta comunica con la nave de la epístola y con la capilla mayor a través de dos arcos de medio punto peraltado sobre pilares achaflanados cuyos capiteles labrados en ladrillo evocan la peculiar ornamentación musulmana del mocárabe. Su bóveda de dieciséis palios en ladrillo visto, descubierta durante las reformas efectuadas entre 1921 y 1929, es semejante a la que voltea sobre el presbiterio de la parroquia de Villalba del Alcor (7). La transición del cuadrado al octógono se verifica mediante cuatro trompas de aristas y del octógono al polígono de dieciséis lados por otras ocho más pequeñas. El núcleo central del retablo neomudéjar, construido en ladrillo limpio, yesería y cerámica alrededor de 1927, es un azulejo belga con la efigie de la patrona de Huelva (8).
La capilla sacramental enlaza con la nave del evangelio y con la capilla mayor de igual forma que la anterior. Su ámbito espacial queda definido por una bóveda ochavada sobre cuatro trompas de aristas que permiten el tránsito del cuadrado al octógono. Los paramentos interiores ostentan un alto y moderno zócalo con alegorías eucarísticas realizado, según consta en una inscripción de la propia cerámica, en «FABRICA RAMOS REJANO. TRIANA, SEVILLA». En el sagrario se instalé, por mandato del cardenal Segura, un retablo barroco procedente de la capilla de San Sebastián de Bonares. En una lápida de mármol, expuesta en el muro septentrional, se lee: “AQUI EL 4 DE MARZO DE 1910 NACIO LA OBRA DE LAS TRES MARIAS, Y DE LOS DISCIPULOS DE SAN JUAN PARA LOS SAGRARIOS-CALVARIOS HOY EXTENDIDA POR EL MUNDO UNIVERSO. DEDICA ESTE RECUERDO DE GRATITUD Y DE AMOR A SU FUNDADOR EL ARCIPRESTE DE HUELVA DESPUES OBISPO DE MALAGA Y PALENCIA EXCMO. Y RVDMO. SR. DR. MANUEL GONZALEZ GARCIA E IMPLORA AL CORAZON EUCARISTICO DE JESUS QUE SE DIGNE BENDECIR A ESTA CIUDAD DE HUELVA Y A LA PIA UNION DE LOS SAGRARIOS CALVARIOS”.
Al tomar posesión de su curato Julio Guzmán López en 1920 y hasta 1929 acometió una serie ininterrumpida de reformas y mejoras en la parroquia de San Pedro. Entre otras podemos citar el traslado del coro, desde el centro de la iglesia al fondo de la nave principal, la construcción de dos capillas --la- bautismal y la del Santo Entierro-- al final de las naves laterales, amén de la tribuna del coro alto donde instaló el órgano (9). Estas obras fueron ejecutadas, según acreditan dos cartelas próximas al coro, en 1927.
Una vez finalizada la capilla bautismal, a expensas de José Ruifernández, y colocada la pila de granito donada por Guillermo García y García (10), se acomodé en ella el retablo de la Virgen del Rocío (11). En la frontalera del altar hay una leyenda que reza así: “DONADO POR D. FERNANDO PEREZ SEVILLANO. AÑO DE 1921”. También en las alas exteriores del pedestal de este retablo podemos leer: a la derecha, “SEVILLA (TRIANA) AÑO 1921”; a la izquierda, “‘FABRICA DE M. RODRIGUEZ PEREZ TUDELA”. La única capilla sepulcral del templo se inserta ortogonalmente al mismo por el centro de la nave del evangelio. El recinto, de acusada autonomía espacial, se cubre con bóveda ochavada sobre trompas de aristas. Fue erigida en honor de la Inmaculada Concepción por Ginés Martín, según mandato de su hermano Lázaro, en 1535, a juzgar por la inscripción de la verja renacentista que cierra la estancia. Aún perdura en el pavimento una lápida de mármol que hace constar: “ESTA CAPILLA Y ENTERRAMIENTO MANDO HACER LAZARO MARTIN, DIFUNTO, QUE SEA EN GLORIA, Y DE SUS HEREDEROS Y DE CATALINA MARTIN, SU HERMANA, SIENDO PATRONA DE ELLA. AÑO 1583» (12).
3) OTRAS DEPENDENCIAS
A través de la capilla de la Virgen de la Cinta pasamos a la antigua sacristía hoy transformada en antesacristía. La fábrica mudéjar proclama bajo su bóveda vaída en ladrillo visto el afán de cuadratura tan propio de la tradición hispano-musulmana. Actualmente, por su flanco meridional, comunica con el exterior desde 1921 por una escalera adosada al muro (13). La nueva sacristía, edificada como las restantes dependencias parroquiales durante los meses de julio, agosto y septiembre de 1632, es de planta rectangular, mucho más espaciosa y capaz que la primitiva (14). La pieza se ventila e ilumina fundamentalmente mediante dos cierros que abren a la plaza de San Pedro por el muro oriental. Luce alto y moderno zócalo de cerámica vidriada, y enlaza, por los extremos del testero septentrional, con el presbiterio y con el archivo parroquial. El archivo, a su vez, recibe luz y ventilación gracias a otro cierro semejante a los anteriores y da paso por su costado occidental al despacho del párroco y al cuerpo de la torre. En 1971 se transformó el espacio interior de la torre, dedicado a cuerdas de campanas, en otro despacho y se doté a esta planta de modernos e higiénicos servicios (15). Más tarde, en 1976, se dispuso una sala de Juntas sobre el despacho anterior en el interior de la torre. Las obras efectuadas para ello consistieron en tender una nueva techumbre de viguetas, abrir el muro de la torre por el lado occidental y reforzarlo con cargaderos de hierro, y sustituir una vieja escalera de madera por otra de material. La nueva sala comunica por una trampilla del techo raso con la cámara del reloj (16). Finalmente, en 1972, tras la jubilación del sacristán, José Gallego Sánchez, se acometió la consolidación y reforma de la casa que habitó en los bajos de la sacristía. Al concluir las obras, dirigidas como todas las interiores por el conocido arquitecto Anadón Frutos, quedaron aderezadas en la planta baja las siguientes piezas: vestíbulo, despacho, salón parroquial y servicios (17).
B. EXTERIORES
La distribución del espacio interior del templo se traduce al exterior en sencillos y vigorosos volúmenes. Volúmenes que, a pesar de las posteriores mutaciones experimentadas en el edificio, denuncian la antigua estructura mudéjar. La fachada principal, emplazada a los pies del recinto, ostentaba la denominada puerta del Sol. Dicha puerta quedó inhabilitada al trasladarse, como sabemos, en 1927, el coro al final de la iglesia (18). No obstante, aún conserva el óculo central y dos estrechos vanos laterales enmarcados en alfices. En la esbelta silueta e esta fachada, de quebrado y vibrante perfil, resalta la nave mayor, entre las colindantes, techada a dos aguas con tejas árabes, y las laterales cubiertas a una sola vertiente.
En el flanco meridional del templo, delimitado por dos contrafuertes, subsisten restos de arquitectura mudéjar. Constituyen la fachada exterior de la capilla de la Virgen de la Cinta y de la antesacristía. Al mediar su altura discurre longitudinalmente una simple moldura que queda interrumpida, a la derecha del espectador, por un tragaluz con sencillo conopio que nos recuerda el de la puerta de fines del siglo XV, que cierra el zaguán del monasterio de La Rábida (19). La fachada de la antesacristía es de menor elevación que la contigua. En el antepecho de la azotea hay una serie de arcos de medio punto que se entrecruzan torpemente. Esta ornamentación nos remite a la que hallamos en los restos de la muralla almohade en el interior del Alcázar de Sevilla, en el interior del ábside la iglesia morisca de San Martín en VaIdilecha (Madrid), y en la fachada principal de la capilla dorada del monasterio de Santa Clara de Tordesillas (Valladolid) (20). Esta decoración es típicamente toledana. Buena prueba de ello nos ofrecen las iglesias de Santiago y Santa Fe en Toledo.
La fachada de la capilla de la Virgen de la Cinta, de mayor altura que la anterior, se asemeja a un torreón cuyo antepecho asoma sobre una cornisa sostenida por ménsulas. Está perforada por un óculo con objeto de iluminar el interior.
Por último, debemos especificar que en el contorno las restantes expresiones volumétricas evidencian estilos y cronologías bien diferentes. Entre ellas sobresalen la expresiva plástica renaciente de la capilla sepulcral, la acusada y tardía sobriedad dieciochesca de las portadas laterales del templo, y la torre conocida y reconocida como notable ejemplar de la arquitectura barroca sevillana.
C. REFORMAS DEL TEMPLO
Las calamidades y penurias sufridas por el edificio en el devenir de la historia originan una serie de reformas que paulatinamente han ido alterando su primitiva fisonomía. Por fortuna algunas se han ratificado documentalmente.
1) OBRAS DE LOS SIGLOS XVII Y XVIII.
Ya en el siglo XVII, reseñamos, como las más importantes, las realizadas en 1632, fecha en que se edifica la nueva sacristía y dependencias anexas a la misma. Sin embargo, la gran oleada de construcciones viene provocada por las consabidas catástrofes del siglo XVIII que arruinan los principales edificios de la comarca. Es el caso de la iglesia que nos ocupa. Ante tanto destrozo hubo necesidad de acometer ciertas reformas en el templo y en la torre parroquial.
A) PORTADAS.
Buena prueba de todo lo expuesto son las dos portadas laterales del sagrado recinto. Ambas responden al gusto estético de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron labradas, entre 1771 y 1772, por Antonio de Figueroa. Una y otra acatan análogos esquemas compositivos. Ostentan un vano con arco de medio punto flanqueado por pilastras que se yerguen sobre altos basamentos y que reciben un entablamento decorado con triglifos. Los frontones constituyen la nota diferenciadora más destacada. El que corona la portada septentrional es triangular en tanto que su opuesto, en la fachada meridional, es curvo y partido.
En 1971 se restauró la puerta del Mar o puerta principal de la parroquia. El maderamen exterior de esta puerta, abierta en la nave de la epístola, se sustituyó con maderas de pino de flandes procedentes de las antiguas techumbres laterales fechadas en 1897 (21).
B) TORRE.
La torre, de planta cuadrada, está emplazada en el ángulo noreste, junto a la cabecera de la iglesia. Destaca, sonora y airosa, del conjunto arquitectónico no solo como cúspide material del edificio sino también como eficaz resorte que nos hace mirar al cielo. Se compone de dos cuerpos superpuestos y decrecientes y de un chapitel. En el cuerpo inferior la parca ornamentación se reduce a las molduras barrocas que enmarcan el circular tragaluz y la lápida fundacional. El superior o cuerpo de campanas, de profusa y rica decoración, arranca de un cornisón volado de ancho friso que aparenta soportar unas mensulillas y del que penden elegantes y recortados pinjantes.
(SEPARATA DEL BOLETIN OFICIAL DEL OBISPADO DE HUELVA Año XX Nº 214 - 1.977)
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